CONTROL DE LOS GESTOS = CONTROL DEL MIEDO DE HABLAR EN PÚBLICO

Éste es uno de los problemas más comunes al experimentar miedo a hablar en público: el inconsciente nos traiciona y de pronto nos encontramos rascándonos la cabeza, o sacudiendo nerviosamente las manos, o los pies, o cruzando y descruzando los brazos…

La buena noticia: puede superarse. Lee este artículo y te daré una técnica para que sepas qué hacer con las manos.

Las manos son nuestras aliadas a la hora de la presentación: podemos hacer ademanes descriptivos,  moverlas enérgicamente para hacer énfasis en algunas palabras, podemos hasta dramatizar (un poco), llevándolas a la oreja como signo de que prestamos atención a algo o remedar el movimiento al que aludimos. Pero esos movimientos deben ser PLANIFICADOS.

Cuando tú preparas tu discurso debes pensar en las técnicas que usarás y planear también CUÁNDO hacer cierto ademán.

Lo que no debes hacer es NO PLANIFICAR NINGUNO. Verás: si lo dejas al azar, los gestos fluirán, sobre todo si tienes miedo de hablar en público, y acabarás sin saber qué hacer con las manos.

Prueba esto:

  1. Revisa tu discurso y desármalo, piensa en él como en un rompecabezas.
  2. Localiza partes que requieran de un ademán descriptivo, elige uno que no sea exagerado, por ejemplo, si hablas del ancho del mar, haz como si estuvieras desplegando un mazo de cartas sobre una mesa larga en forma circular, y ensáyalo frente al espejo.
  3. Luego busca otra parte que requiera énfasis, por ejemplo, cuando menciones números, muestra los dedos a tu auditorio y repite el número al menos una vez con un volumen algo más elevado, moviendo la mano de atrás hacia adelante.
  4. Ahora busca una tercera parte que requiera más suavidad y ensaya frente al espejo un gesto como de hacer ondas en el aire, mientras repites en voz alta la sección de tu discurso a un volumen más bajo.
  5. Finalmente junta todas las partes y ensaya todo el discurso frente al espejo realizando los gestos que le agregaste.

Esta técnica es muy útil para autocorregirse, pero puedes pedirle a alguien de tu confianza que te vea ensayar y te ayude a graduar la gestualidad. Recuerda: controlar que los gestos de tus manos no sean exagerados  te ayuda a alejar el fantasma del miedo a hablar en público.

Espero haberte sido de ayuda, coméntame cómo te está yendo.

Gracias, Laura Tomattis.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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