DISTRACTORES QUE PUEDEN AUMENTAR TU MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO

Si tú tienes miedo a hablar en público deberías observar esta foto, ¿qué ves? ¿Una chica bonita o un par de aros? Éste es el riesgo que corres al utilizar adornos demasiado llamativos, la atención se desvía del discurso hacia ti y pierdes a tu auditorio.

Aunque se fijarán en cómo vas vestido, afeitado, calzado o peinado, últimamente la moda “casual” admite un cierto desaliño al hablar en público, pero es un desaliño estudiado, y sigue determinados parámetros que deben observarse al pie de la letra o resulta desagradable.

La regla general es: arréglate de acuerdo a tu estilo sin exagerar. La chica de la foto es una actriz, todos esperan que aparezca llamativa. Pero si tú debes hablar frente a un grupo de académicos este atuendo difícilmente sería apropiado, ¿verdad?

Sin embargo, puedes ponerle “chispa” a tu arreglo, verás: cierto conferencista famoso se presenta de traje negro cuando debe hablar en público, un pañuelo rojo asoma de su bolsillo y calza… ¡unos zapatos rojos!

¿Por qué hace esto? Para generar expectativa. Prueba con algo fuera de lo común en ti, que llame la atención sin exagerar, de buen gusto y sobre todo, acorde con tu carácter, quizá una flor en el pelo, una bufanda de colores en el cuello, pero cuidado con que sea muy larga, tiende a caer y puedes pisarla. Si usas corbata cuida que el nudo esté bien hecho, es mejor no usarla a no anudarla bien; si eliges zapatos de algún color llamativo cuida la combinación para no parecer un payaso.

Al hablar en público debes ser consciente de que tu auditorio estará mirando eso novedoso que llevas y debe parecerle divertido, no vulgar o ridículo, pide la opinión de alguien con buen gusto. Te será útil pensar qué tipo de auditorio tendrás: si son académicos, ancianos o  muy religiosos ve lo más formalmente posible, si la ocasión es más distendida puedes permitirte alguna innovación. El secreto, como siempre, es: ensaya, mira cómo te ves frente al espejo, desplázate por la habitación y observa: si la bufanda se te cae, descártala; si cada vez que te miras sólo logras ver tus zapatos verdes, cámbialos, usa el sentido común, y si tus aros son demasiado grandes… guárdalos para una fiesta.

¿Qué tal si pones en práctica estos consejos mientras sigues luchando contra tu miedo a  hablar en público? Coméntame tus progresos. Gracias.

Laura Tomattis.

 

 

 

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